"La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo"
Galileo Galilei
Buenas noches: me llamo Alain Bober, tengo treinta y dos años y soy...como soy.
El otro día una amiga mía y seguidora de este blog, criticó la forma que tengo de hablar de mí, como si no me tuviese en consideración o si sufriese de baja autoestima. Me dejó bastante sorprendido por semejante acusación ya que siempre he pensado que tenía un ego ligeramente subido, lo confieso, y que simplemente satirizo mis defectos, consciente como soy de ellos. Si pudiese definir cómo me siento conmigo mismo no sería demasiado difícil, pero quizás no bien aceptado.
El otro día una amiga mía y seguidora de este blog, criticó la forma que tengo de hablar de mí, como si no me tuviese en consideración o si sufriese de baja autoestima. Me dejó bastante sorprendido por semejante acusación ya que siempre he pensado que tenía un ego ligeramente subido, lo confieso, y que simplemente satirizo mis defectos, consciente como soy de ellos. Si pudiese definir cómo me siento conmigo mismo no sería demasiado difícil, pero quizás no bien aceptado.
Eso era claramente un vacile, jamás he pensado eso. Bromas aparte, es verdad que es muy complicado definirse a uno mismo, ser capaz de hablar de las virtudes de cada uno y aceptar los propios defectos. En ese sentido considero que tienen mérito esa gente que va a terapias de grupo y se abren ante unos cuantos desconocidos. Yo reconozco que sería completamente incapaz. Pero quizás si lo escribo me sea más fácil. Así que hoy voy a realizar un análisis ligero de mí mismo, y no como un acto de egocentrismo sino como un ejercicio de depuración.
Parto de lo más visible. Tengo un gran físico. Y con esto no me refiero a que tengo un cuerpazo danone, sino que tengo un físico grande, casi dos metros, cien kilos de tío hace que sea bien visible para todo el mundo. Mi dejadez con respecto a mi aspecto físico produce que tenga ciclos en los que paso de estar muy delgado a tener sobre-peso, y no preocuparme lo más mínimo por ello. Hubo una época en la que tuve un cuerpo bonito, pero ni lo hecho de menos, ni me altera el sueño. Ahora estoy en uno de esos periodos en los que me toca estar delgado, pero cuando estaba gordito, en vez de amargarme por ello, era frecuente cuando salía de la ducha y me ponía a hacer el payaso delante de mi mujer, balanceando torpemente mi "tipazo", como las hipopótamas que bailan "cascanueces" en "Fantasía".
Analizarme por dentro ya me parece un poco más complicado. A ver por donde empiezo. Soy sobre todo muy sensible. Mi inclinación por el arte se cimienta en esa sensibilidad, aunque muchos crean que ese ruido que escucho es totalmente carente de sentimiento yo difiero, es simplemente de otro tipo. La variedad de música que tengo dentro de mí me ayuda a expresar cada sentimiento que albergo en un momento dado, ya sea de amor, de rabia, de rechazo, de melancolía, de euforia...Ya que estoy de confesiones no me avergüenzo admitiendo que soy tan sensible, que a veces algunas canciones me hacen llorar, al igual que algunas películas. Pero no por ello me hace sentir triste. Creo sinceramente que las lágrimas son un modo ideal de limpiar el alma de impurezas.
Soy una persona treméndamente positiva. Siempre busco el lado bueno de las cosas, por muy complicado que resulte muchas veces. La vida, desde mi punto de vista, es una carrera de obstáculos, que se van haciendo más y más grandes a medida que se avanza, pero eso es lo que al final de un día duro te hace mirar atrás y enorgullecerte. Lo más común al caer es llorar y lamentarse. Yo creo que lo más bonito de caer es encontrar las fuerzas para enfrentarse al obstáculo de nuevo. Quizás sea un necio al no confrontar los problemas con la seriedad que otros le dan, pero de todo se aprende. Pero siempre se debe luchar para llegar al objetivo. Quizás no sea lo realista que debería, y eso me convierte en un incurable soñador.
Soy un romántico sin remedio, ahí no puedo argumentar nada más.
Soy un indignado social. No me caso con nadie políticamente y tampoco creo en instituciones como los sindicatos. Me horroriza la pasividad de la gente hacia ciertas cosas importantes, como el hambre y la pobreza; y la pasión con la que viven cosas totalmente infructíferas en todos los aspectos como el fútbol. Desprecio a la mal-llamada "clase" política, y sus hechos, y sus ideas, y su imagen, y sus amigotes, y sus entresijos, preocupándose solo de engordar sus cuentas a costa de las espaldas de los trabajadores, en un juego de silencio, en el que no se puede hablar. Pero yo no pienso callarme.
Soy terriblemente hermético. No exteriorizo bien mis inquietudes o mi estado anímico. La gente se puede tirar horas charlando conmigo y después no saber si estoy bien o mal emocionalmente, si me va bien la vida, mi trabajo y demás contextos del día a día. Debería corregir eso y ser más accesible, pero quizás el miedo a ser vulnerable es lo que me ha llevado a crear ese muro de protección en el que me recluyo casi siempre.
Este hermetismo hace que muchas veces se cree en mi una melancolía sin motivo aparente, que curiosamente suele coincidir con luna llena, y no se puede ser que yo sea precisamente un licántropo, simplemente soy así.
Soy muy espiritual, que no religioso. Creo en el más allá pero no siguiendo cánones cristianos, ni musulmanes, ni budistas o masónicos. Creo en distintos planos de existencia, distintas dimensiones, fantasmas, etc, etc. Como nunca he encontrado respuesta en la religión, pero siempre he tenido inquietud por lo misterioso, no sabría como seguir teorizando, así que lo dejo en Stand-by, siendo consciente que tiene un papel determinante en mi forma de ser.
Soy muy mal actor. Se me nota enseguida cuando alguien me cae bien o mal. Y cuando se da el segundo de los casos gran parte de mis defectos aparecen sin invitación alguna: soy cínico, mordaz, cruel. Y lo que es peor, luego no soy capaz de arrepentirme. Aunque no soy violento, puedo ser locuázmente agresivo y abrasivo, y aunque tengo mucha fuerza física, se que hago más daño con mi lengua que con mis puños.
De alguna manera se puede decir que soy una forma de iconoclasta moderno. No acepto las imágenes que nos venden de belleza, no acepto las normas establecidas sin un por qué, no acepto los dogmas de fe, no acepto las imágenes que idealizan y que deliberadamente mienten, no acepto los talk-shows moralistas, no acepto a los babosos y arrastrados, no acepto a los conformistas, no acepto la idea de felicidad basada en lo material, no acepto las palabras sucias por la espalda, no acepto las sonrisas insinceras, no acepto la adulación, no acepto la hipocresía, no acepto el mundo cruel, insensible y caduco en el que vivimos, el maltrato a la naturaleza, el abandono del amor propio, el racismo, las banderas, el nacionalismo, las fronteras, la discriminación sexista, el pastoreo de las masas, el secretismo de los gobiernos, las intrigas de las iglesias, la falta de humanidad en resumidas cuentas no la acepto. Y quizás, solo quizás, esa rabia hacia todo no sea una virtud, pero tampoco la entiendo como defecto.
Si he de resumir mi propia descripción acudiría a una de las máximas de Plauto "Homo homini lupus" y me reconocería como el lobo que es el hombre, pero soy un lobo que anhela ser cordero.
Debería cambiar en demasiados aspectos. Debería ser más accesible a la gente, debería calmar mi ira y disimular mis desagrados para evitar violentar a nadie. Debería también saber querer mejor a la gente, aprender a dar una segunda oportunidad. Debería tratar mejor a mis amigos, implicarme más en la vida y problemas sociales, ofrecer mi hombro al que lo necesite. He de cambiar tantos aspectos, pero que a la vez me definen tal cual soy. La verdad es que tratando de mostrar que no hay problema alguno en mi amor propio, he dejado al descubierto facetas nuevas más preocupantes, pero me ha parecido un sano ejercicio. Y os animo a hacerlo, a conoceros bien a fondo. Y también a conocerme a mi, porque uno de mis grandes fallos a lo largo de mi vida ha sido la mentira, y esta noche también he metido alguna, porque... para que arruinar la sorpresa???
Soy un indignado social. No me caso con nadie políticamente y tampoco creo en instituciones como los sindicatos. Me horroriza la pasividad de la gente hacia ciertas cosas importantes, como el hambre y la pobreza; y la pasión con la que viven cosas totalmente infructíferas en todos los aspectos como el fútbol. Desprecio a la mal-llamada "clase" política, y sus hechos, y sus ideas, y su imagen, y sus amigotes, y sus entresijos, preocupándose solo de engordar sus cuentas a costa de las espaldas de los trabajadores, en un juego de silencio, en el que no se puede hablar. Pero yo no pienso callarme.
Soy terriblemente hermético. No exteriorizo bien mis inquietudes o mi estado anímico. La gente se puede tirar horas charlando conmigo y después no saber si estoy bien o mal emocionalmente, si me va bien la vida, mi trabajo y demás contextos del día a día. Debería corregir eso y ser más accesible, pero quizás el miedo a ser vulnerable es lo que me ha llevado a crear ese muro de protección en el que me recluyo casi siempre.
Este hermetismo hace que muchas veces se cree en mi una melancolía sin motivo aparente, que curiosamente suele coincidir con luna llena, y no se puede ser que yo sea precisamente un licántropo, simplemente soy así.
Soy muy espiritual, que no religioso. Creo en el más allá pero no siguiendo cánones cristianos, ni musulmanes, ni budistas o masónicos. Creo en distintos planos de existencia, distintas dimensiones, fantasmas, etc, etc. Como nunca he encontrado respuesta en la religión, pero siempre he tenido inquietud por lo misterioso, no sabría como seguir teorizando, así que lo dejo en Stand-by, siendo consciente que tiene un papel determinante en mi forma de ser.
Soy muy mal actor. Se me nota enseguida cuando alguien me cae bien o mal. Y cuando se da el segundo de los casos gran parte de mis defectos aparecen sin invitación alguna: soy cínico, mordaz, cruel. Y lo que es peor, luego no soy capaz de arrepentirme. Aunque no soy violento, puedo ser locuázmente agresivo y abrasivo, y aunque tengo mucha fuerza física, se que hago más daño con mi lengua que con mis puños.
De alguna manera se puede decir que soy una forma de iconoclasta moderno. No acepto las imágenes que nos venden de belleza, no acepto las normas establecidas sin un por qué, no acepto los dogmas de fe, no acepto las imágenes que idealizan y que deliberadamente mienten, no acepto los talk-shows moralistas, no acepto a los babosos y arrastrados, no acepto a los conformistas, no acepto la idea de felicidad basada en lo material, no acepto las palabras sucias por la espalda, no acepto las sonrisas insinceras, no acepto la adulación, no acepto la hipocresía, no acepto el mundo cruel, insensible y caduco en el que vivimos, el maltrato a la naturaleza, el abandono del amor propio, el racismo, las banderas, el nacionalismo, las fronteras, la discriminación sexista, el pastoreo de las masas, el secretismo de los gobiernos, las intrigas de las iglesias, la falta de humanidad en resumidas cuentas no la acepto. Y quizás, solo quizás, esa rabia hacia todo no sea una virtud, pero tampoco la entiendo como defecto.
Si he de resumir mi propia descripción acudiría a una de las máximas de Plauto "Homo homini lupus" y me reconocería como el lobo que es el hombre, pero soy un lobo que anhela ser cordero.
Debería cambiar en demasiados aspectos. Debería ser más accesible a la gente, debería calmar mi ira y disimular mis desagrados para evitar violentar a nadie. Debería también saber querer mejor a la gente, aprender a dar una segunda oportunidad. Debería tratar mejor a mis amigos, implicarme más en la vida y problemas sociales, ofrecer mi hombro al que lo necesite. He de cambiar tantos aspectos, pero que a la vez me definen tal cual soy. La verdad es que tratando de mostrar que no hay problema alguno en mi amor propio, he dejado al descubierto facetas nuevas más preocupantes, pero me ha parecido un sano ejercicio. Y os animo a hacerlo, a conoceros bien a fondo. Y también a conocerme a mi, porque uno de mis grandes fallos a lo largo de mi vida ha sido la mentira, y esta noche también he metido alguna, porque... para que arruinar la sorpresa???


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