"La monarquía es un déficit democrático que sufrimos por herencia"
Joaquín Sabína
No era posible una mejor fecha que la del Corpus Christi para que la añeja, rancia y católica España amaneciese con el anunciamiento del nuevo rey. El señor Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia pasa a ser conocido por el nuevo nombre artístico, más fácil de recordar sin duda, de Felipe Sexto. Las calles estaban abarrotadas de policías, tanto de uniforme como de paisano, y no se veía en el cielo más que los helicópteros que surcaban las alturas con su atronadora advertencia de que nos estaban vigilando, no por nuestra seguridad, sino por la del nuevo monarca que por derecho de nacimiento (y nada más) regiría sobre nuestras vidas al más puro estilo Florentino Pérez, como un Ser Superior. Leíamos en toda la prensa de ayer como una buena señal de cautela que la policía solicitaría amablemente a todos los disidentes republicanos que por favor no mostrasen sus enseñas durante semejante evento, ya que la fuerza no se puede imponer sin vulnerar el derecho de opinión, una forma elegante de ser violado y mostrarte consentido o dicho en castellano, dos veces jodido.
Así estaba yo, a las siete y media de la mañana contemplando desde mi trabajo la calle princesa cortada, con policías malencarados cada diez metros en ambos lados del asfalto, cuando se me ocurrió una idea muy novelesca y bastante del corte de los Best-sellers de los últimos veinte años: "hoy sería el día perfecto para que la policía diese un golpe de estado".
¿Y por qué no?. Tenían pleno control del centro de la ciudad, del congreso, el senado y el palacio real... y si le diese al ejercito por ponerse tontos tendrían no solo a su capitán general bajo su custodia, si no que tendrían al saliente y al entrante, dos por el precio de uno, apoyados por todo el control de la zona central de la capital y doscientos francotiradores Dios sabe donde. Aquí no tosería ni el Peter y dejaría el intento de Tejero como un cómico y patoso vaudeville. La idea era tentadora, menuda historia novelesca. Por desgracia la política no es mi fuerte y mucho menos las argucias militares o policiales, con lo que este curioso comienzo de novela del siglo XXI se escapaba de mi alcance. Entonces traté de pensar en cómo harían los grandes escritores de las últimas tres décadas para darle forma a tan magnífica novela, distintos autores, distintas formulas:
1º El Super-héroe: Ian Fleming mandaría a su gran agente con licencia para matar 007, a petición explicita de la reina para mantener las monarquías en la antigua Europa. Tras bajar esquiando las montañas rocosas, hacer Kite-surf desde las bahamas hasta el golfo de Vizcaya, zumbarse a quince supermodelos del momento y beberse trece martinis con vodka (agitados, no batidos) entraría en el palacio real con un super-propulsor ideado por Q para eliminar a todos los inútiles del cuerpo nacional de policía con toda suerte de explosiones en las que no se ensuciaría ni por un momento su "smocking" y tendría el pelo más colocado que Cristiano Ronaldo en el descanso de un partido. Para salir victorioso del palacio, con alguna secretaría cañón bajo el brazo, montarse en su Aston Martin rumbo a su querida Inglaterra. Demasiado sesentero, no me cuadra.
2º El Anti-héroe: Pocos personajes en la historia de la literatura son tan cenizos como el protagonista de las novelas de Dan Brown, Robert Langdon; basta que esté en Europa para que se lleve a cabo una conspiración cuajada de secretos indescifrables durante siglos. Dan Brown no tendría el más mínimo reparo en colocar a su ingenioso anti-héroe dando una clase magistral sobre la simbología oculta en el siglo de oro en la universidad complutense de Madrid, reprimida por la inquisición española para descifrar en quince minutos el mensaje secreto de los insufribles versos de la "Fábula de Polifemo y Galatea" en los que narran ocultamente, un complot masónico para atacar la monarquía en el siglo XXI por las logias del Ferrol!!! Nuevamente ridículo y descartado.
3º El "Dream-Team": Esta vez no son de literatura sino guionistas de cine. Siguiendo el hilo del lamentable guión de David Weisberg y Douglas S. Cook, el golpe de estado sería frustrado por un funcionario de hacienda venido a menos (fan de los beatles) y un frutero jubilado que conoce los medios para entrar en el palacio real, camino que solo él conocía para llevarle al anterior monarca sus albaricoques sin que su esposa se enterase. Juntos acabarían con el mejor escuadrón de GEOS. Si la Roca consiguió recaudar 335 millones de dolares, no se porqué esta versión no sería creíble.
4º El Factor "Iker-Jimenez": Para qué complicarse la vida con documentación histórica y policíaca cuando le puedes dar un toque de misterio. Si este guión llegase a manos de Stephen King, Leticia tendría un adelantamiento inesperado de la regla. Combinando el susto de llevar traje blanco en la ceremonia y que todo el mundo se hubiese dado cuenta, y que nadie la había preparado en la carrera de ciencias de la información para ser reina, su histerismo podría provocar que con cada uno de sus gritos de ira incontrolable, rompiesen los espejos del Palacio Real, clavando trozos de cristal en la yugular de todos y cada uno de los golpistas. Quizás la más posibles de todas las opciones.
5º Juego de Truños: Para George R. Martin el dilema sería simplicidad en esencia. Nos presentaría al rey Felipe VI como el más puro ejemplo de bondad, rectitud y legalidad. Nos permitiría cogerle cariño durante setecientas paginas para que, de buenas a primeras, un policía corrupto le cortase la cabeza. Para cualquier autor convencional la historia sería suficiente, pero no para el bueno de Martin que añadiría a Artur Mas liderando una manada de lobos enormes, Pablo Iglesias volaría sobre España a lomos de dragones sembrando el terror entre los españoles decentes y Manuel Fraga lideraría un grupo de franquistas pseudo-zombificados que se levantarían de sus tumbas... todo esto le daría para solo nueve libros más.
6º Made in Spain: por último nada más nuestro que los hijos de Paco Ibañez. Aunque claro, Mortadelo y Filemón no podrían actuar en semejante misión porque estaban en Brasil, ayudando junto al profesor Bacterio con sus inventos, a la selección española de futbol, y así nos ha lucido el pelo.
Seis formas distintas de abarcar una idea, seis ideas tan ridículas unas como las otras. Pero no por ello menos ridículo que los miles de personas que en defensa del modelo medieval de herencia por sangre nos domina. La España del año 78 en nada es comparable con la actual, y si nos diesen la posibilidad de elegir, yo elegiría república, pero si la mayoría eligiese monarquía, me la envainaría encantado, porque al fin y al cabo es lo que el pueblo español soberano habría elegido. No es el caso. Aprovechan el mundial para tenernos distraidos, zombificados, para imponernos un régimen arcaico con el que solo hacemos aguas. Pero si para paliar que miles de niños en este país pasen hambre a diario, Leonor cobrará lo que diez familias con subsidio, y la gente lo acepta con el lomo apaleado, quizás estaré yo equivocado. Al fin y al cabo, son tan campechanos...
